Kiosco de un colegio cambia los dulces por frutas y granos

Los directores de cuatro unidades educativas coinciden en que los padres de familia no inculcan hábitos alimenticios saludables a sus hijos.

Kiosco de un colegio cambia los dulces por frutas y granos

Por: TATIANA CASTRO tcastro@opinion.com.bo | 24/03/2016 | Ed. Imp.

EN EL KIOSKO DEL COLEGIO EMANUEL SE VENDE FRUTA DE TEMPORADA CON ALTA DEMANDA DE LOS ESTUDIANTES. NOÉ PORTUGAL

Son las diez de la mañana. Es la hora del recreo en el colegio Emanuel. Los niños se amontonan en el kiosco para comprar su merienda. Se trata de un puesto singular. En atractivos frascos de vidrio, como los de las tiendas antiguas, donde se guardaban los dulces, se ofrece garbanzo, tostados de haba seca con cáscara y sin cáscara, de arveja y otros granos. En los estantes se oferta fruta de temporada, plátano, naranja y pacay.

Los escolares llegan al kiosko en avalancha, muchos compran la tradicional minipizza, pero los productos saludables también tienen sus asiduos clientes, tanto de primaria como de secundaria.

La directora del establecimiento educativo, María Beatriz Zambrana, está satisfecha. Admite que no fue tarea fácil inculcar el hábito de comer fruta, pero ahora los estudiantes la demandan masivamente.

Cuenta que incluso los padres de familia optaban por la compra de golosinas y chisitos para sus hijos para la hora del recreo.

OFERTA La administradora del puesto Ana Estrada se da modos para ofrecer la fruta en rebanadas fáciles de manipular, en el caso de la sandía o la papaya.

Mientras atiende a sus clientes cuenta con asombro que muchos niños del prekinder no conocían el higo. “Sintieron curiosidad por su aspecto y el color negro, pero una vez que lo probaron les gustó por su sabor dulce”.

Los estudiantes David Marzana, Daniel Moller, Alejandro Escalante y Felipe Ayala aplauden la novedosa oferta. Dicen que les gusta los tostados y las frutas.

COMIDA CHATARRA En la unidad educativa Mariano Terrazas, situada a pocos metros del Emanuel, aún no es la hora del recreo. La portera acomoda cuidadosamente las ofertas del día en una mesa. Se ven nachos de diferentes sabores, chisitos, pipocas, papas fritas, galletas, chocolates y dulces. Para los más exigentes hay salteñas y sándwiches de carne y de huevo.

El director de la unidad educativa, Freddy Zamorano, reconoce que sus productos no son saludables. El único control que realizan es la higiene en la manipulación de los alimentos y la fecha de vencimiento en las etiquetas de los envases.

La realidad es similar en el colegio Enrique Jaimes Freyre. La vendedora asegura que el pasado año la venta de ensalada de frutas fue un fracaso porque a los estudiantes no les gusta ese postre.

Para darle un valor nutricional a sus productos elabora bolos de leche y flan casero. Sin embargo asegura que los colegiales prefieren los sándwiches y las salteñas.

La directora del colegio Juan Crisóstomo Carrillo, Sabelina Galindo, dice que las porteras tienen la obligación de vender alimentos nutritivos, pero cuando lo hacen no hay demanda.

La Resolución Ministerial 01/2016 señala que una de las responsabilidades de los directores es el control de la venta de productos en los kioscos de los colegios.

Las autoridades explicaron que cumplen con su tarea, pero aseguran que los padres son los responsables de que sus hijos prefieran comida chatarra y golosinas, porque no les inculcan a una dieta equilibrada. Muchos les compran chisitos y un pilfrut para el recreo.

Exceso de sal, azúcar y grasa en golosinas

La nutricionista Marcia Guzmán Mejía explicó que las golosinas que se ofrecen en los kioskos de las unidades educativas tienen alto nivel de grasa, sal y azúcar y no son recomendables para su consumo habitual.

Los alimentos que se comen a la hora del recreo deben ser solo una merienda complementaria al desayuno. Su consumo es para cubrir otro nutriente que no fue consumido en las principales comidas.

La profesional cuestiona el hecho de que los niños salen de casa sin desayunar. Muchas veces su primer alimento del día es una golosina que es comprada en el colegio.

Las papas fritas, pipocas o chisitos tienen muchos componentes artificiales, como saborizantes, colorantes y conservantes. El riesgo en las frituras es el consumo de los aderezos porque su conservación es dudosa.

Guzmán aconseja el consumo de frutas y refrescos naturales en las unidades educativas.

http://www.opinion.com.bo/opinion/articulos/2016/0324/noticias.php?id=186064

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