El amanecer de los peces muertos, testimonios del desastre en Alalay

El amanecer de los peces muertos, testimonios del desastre en Alalay

Dos días antes, el agua se tornó verde; luego se percibió que un olor fétido emanaba de la laguna cochabambina. La conmoción empezó cuando en la orilla aparecieron miles de peces muertos.

lunes, 21 de marzo de 2016

El amanecer de los peces muertos, testimonios del desastre en Alalay

Página Siete. El 10 de marzo miles de peces aparecieron muertos en la orilla noreste de la laguna Alalay en Cochabamba.

Gabriel Díez Lacunza   / Enviado especial a  Cochabamba
Un par de días antes, las aguas de  la laguna adquirieron un color verde más acentuado. “Fue como una premonición”, dice un   taxista. El olor fétido había ganado el aire de la parte norte de este sitio.  “Pensábamos que era la cañería de nuestra casa pero nos dimos cuenta de que era de afuera”, recuerda un vecino.
Al día siguiente,    la mañana del jueves 10 de marzo, aparecieron miles de peces muertos en la orilla noreste de la  laguna Alalay de Cochabamba. Entonces, comenzó el revuelo.
Habían transcurrido algunas horas de la tarde cuando Jhonattan, un niño de 12 años, y su amigo jugaban con aplicaciones en sus celulares. De repente escucharon bulla y al asomarse por la ventana notaron que algo extraño pasaba. “La gente corría  a los costados de la laguna”, comenta. Ese día Jhonattan vio por primera vez  a animales muertos.
Sin dudarlo, él junto a su amigo   bajaron las gradas corriendo, abrieron la puerta de calle y cruzaron la peligrosa avenida para saber qué ocurría. Luego de sortear a algunos extraños que curioseaban por el lugar se dieron de frente con la imagen de una alfombra de peces plateados que yacían sobre la  ribera. “Vi un montón de algas verdes, el agua estaba verde y vi muchos peces muertos en la orilla”, evoca.
Esa alga de la que habla Jhonattan es conocida como espirulina que -según las versiones oficiales- absorbe más oxígeno del debido; esta planta acuática, se presume,  terminó por acabar con la vida de miles de “platinchos” (pez característico del lugar), y algunos peces de otras especies.
Ese jueves, Agustín Espinoza, de 48 años, se  trasladó  desde La Paz a Cochabamba, con el fin de irse a vivir con  sus hijos, quienes desde hace un año radican en esa capital por motivos de estudios. El plan que Agustín diseñó para ganar dinero fue instalar una venta de comida frente a ese sitio.
No obstante, ni él ni su familia imaginaban la postal con la que se encontrarían ni bien fueran a dar una vuelta por la laguna.
“Fuimos a la parte más cercana a nuestro puesto y había hartos peces en la orilla. Lo primero que  pensamos fue que los habían dejado ahí para que otros animales comieran. Nosotros no hemos imaginado nada ese rato, sólo nos ha sorprendido”, comenta.
Cerca de la parte norte de la  laguna Alalay -bordeada por la avenida Circuito Bolivia- funcionan  un moderno mercado de  frutas, un centro de abasto de productos  para rituales, talleres mecánicos, un edificio de la Policía, una estación de bomberos y las instalaciones de la Secretaría Departamental de Desarrollo Productivo de la Gobernación.
Olga Coca  trabaja en el ingreso de  esta última  oficina. Ese día, a  las 10 de la mañana percibió que mucha gente pasaba corriendo por la calle. “Decían que los pescaditos habían salido”, relata.
Pese a que  sintió  curiosidad por ir al epicentro del desastre  no pudo dejar  su fuente laboral. Recuerda que al día siguiente el hedor a podrido era muy fuerte por la zona. “Ahora el olor ha disminuido,  pero esos días   era insoportable. Incluso  teníamos miedo de que nos haga daño”, comenta.
A quien no le importó dejar su puesto de trabajo para saciar su curiosidad fue a Josefina Q., una vendedora de jugos de frutas del mercado. Apenas la gente comenzó a aglutinarse en las orillas de ese embalse, lo  que hizo fue salir de su caseta y asomarse al  balcón del centro de abasto  para dar un vistazo. “Luego, salí de mi puesto y fui hasta allá para ver qué ocurría”, cuenta.
Lo primero que pensó Josefina -aparte de sentir mucha pena- fue que envenenaron a los peces, dado que vio cientos “tirados afuera del agua”.
Como este evento movilizó a propios y extraños, las personas del transporte público también fueron testigos. Félix Rocha y Boris Arce trabajan desde hace 10 años como taxistas del Circuito Bolivia y su parada es en la puerta de la Policía, justo frente a la “orilla de la muerte”.
“El miércoles le dije a mi compañero: ‘mira che, la laguna se ha puesto verde’. El jueves en la mañana los peces amanecieron muertos”, recuerda Arce, quien sostiene que la coloración poco habitual fue una premonición de lo que terminó por acontecer.
“El día jueves tipo 11 de la mañana, la gente estaba acercándose y yo por curiosidad también me acerqué y vi los peces muertos, daba mucha pena. La gente estaba por llorar y había miles de peces. Días antes la laguna estaba cambiando de color”, relata su colega  Rocha.
Horas antes de que la noticia ganara espacio en noticieros y medios digitales, alrededor de las cuatro de la mañana, Milton Montaño, transportista de la Cooperativa Entre Ríos, llegó a la parada ubicada a una cuadra de los hechos. Cuenta que “se sentía un olor feo” aunque  en ese momento no le dio mucha importancia.  “Algunas horas más tarde me enteré que habían muerto los peces, fui a ver a la orilla y lo confirmé”, explica.
Otro de los testigos, Pedro Cayo, sastre de la zona, sostiene que lo de la laguna es “todo un drama”, aunque considera un misterio saber de quién  es la culpa.  Olivia Callisaya, quien vende refrescos frente a este lugar, piensa diferente. Cuenta que ese día todo el barrio acaparó tal atención y concentración de gente que aquello contrastó con lo que considera el “abandono permanente”  del que sufre este sector de parte  de las autoridades.
Ante ese acontecimiento anómalo, las autoridades regionales, que son parte del Comité de Recuperación,
Mejoramiento y Preservación de la Laguna Alalay (CREMPLA), expresaron su preocupación y asombro, y por ello emprendieron un plan para paliar los efectos adversos.
“La laguna está en una etapa muy crítica. Si no se toman acciones inmediatas va a tener días peores”, afirma el presidente del CREMPLA y director de Medio Ambiente de la Alcaldía de Cercado, Elvis Gutiérrez.
Una mujer  que trabaja en la limpieza de la maleza en las orillas del embalse es reservada cuando se le pregunta al respecto, aunque menciona una frase que denota la magnitud de la tragedia: “Trabajo varios años aquí y es la primera vez que veo algo así… Es bien preocupante”.
Hay un  Plan de Emergencia de 17 puntos
Desde el Comité de Recuperación, Mejoramiento y Preservación de la Laguna Alalay (CREMPLA) se informó el pasado jueves que está en marcha el Plan de Emergencia respecto a la muerte de miles de peces en ese embalse de la ciudad de Cochabamba.
La limpieza de especies muertas, la oxigenación de la laguna (señalada como principal causa de las muertes según las autoridades), la construcción de piscinas de sedimentación de sólidos, el monitoreo de la calidad del agua y el estudio de la calidad de lodos son las principales acciones, de un total de 17, que se propusieron desarrollar sobre la marcha.
“La laguna está totalmente descompensada y lo que necesitamos es hacer proyectos medioambientales serios”, sostiene el director de Medio Ambiente de la Alcaldía cochabambina y presidente del CREMPLA, Elvis Gutiérrez.
Ana María Bayro, directora de Medio Ambiente de la Gobernación de Cochabamba, explica -como representante del CREMPLA- que hubo alertas que no se tomaron en cuenta ya que la Universidad Mayor de San Simón había alertado hace meses de la falta de oxígeno en el agua.
En tanto que Jhon Zambrana, presidente del Consejo Departamental de Medio Ambiente, también parte del CREMPLA, sostiene que es preocupante que se haya llegado  a esta situación. “Se ha demostrado que la laguna no está bien”, afirma.
A pesar de que varios testimonios de vecinos y explicaciones oficiales dan cuenta de que es la primera vez que sucede algo así, el gerente de la empresa de aguas Semapa, Gamal Serhan, asevera que hace 19 años pasó algo similar.
La laguna Alalay  en Cochabamba
CREMPLA  La Ley 3745, puesta en vigencia el  24 de septiembre del año 2007,  establece la creación del Comité de Recuperación, Mejoramiento y Preservación de la Laguna Alalay (CREMPLA). Según Elvis Gutiérrez, director de esa entidad, los recursos para esta instancia se generan desde la Alcaldía.
Muertes  La mañana del jueves 10 del  marzo miles de peces s aparecieron muertos en la orilla de este embalse. Cuatro días después se encontró al menos una decena de patos muertos que -presuntamente- se alimentaron de algas tóxicas y de los mismos peces sin vida y en estado de descomposición.
Plan  Desde el CREMPLA se informó que está en marcha el Plan de Emergencia ante la muerte de miles de peces en la laguna Alalay. Este plan establece la limpieza de las especies de la zona de la orilla y la oxigenación del agua, ya que se presume que  estos animales murieron por falta de oxígeno al interior del agua.
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