Cumbre “Sembrando Bolivia”: importaciones y transgénicos amenazan la productividad campesina

Cumbre “Sembrando Bolivia”: importaciones y transgénicos amenazan la productividad campesina

Sectores agrícolas campesinos demandan políticas del Estado para incrementar su productividad. Empresarios abogan por la utilización de transgénicos para ser más competitivos.

La Paz, 21 de abril (ANF).- La cumbre agropecuaria “Sembrando Bolivia” que se está celebrando este 21 y 22 de abril en la ciudad de Santa Cruz, pretende definir el futuro de este sector dentro del marco de la Agenda Patriótica 2025.
El gobierno ha manifestado su intención de posicionar este rubro para hacer frente a la caída del precio del petróleo y poder garantizar la soberanía alimentaria además de una mayor riqueza para el pueblo boliviano.
Uno de los ejes sobre los que se asienta el debate de la cumbre –que cuenta con la participación de pequeños, medianos y grandes productores del oriente y del occidente– es el tema de la productividad.
La meta final es multiplicar la producción agropecuaria nacional hasta alcanzar 40 millones de toneladas en 2025. La mitad se destinaría a consumo interno y la otra a exportación.
Según datos del Viceministerio de Desarrollo Rural, en 2014 la producción agropecuaria de Bolivia fue de 16,5 millones de toneladas y este año se pretende llegar hasta 18 millones.
En el marco de la productividad, las propuestas de los grupos empresariales del oriente representados por ANAPO, CAINCO y CAO, giran en torno a la implementación de la biotecnología, que se traduce en la legitimación de nuevas variedades transgénicas como el algodón, el maíz o la caña de azúcar, además de la soya que ya está permitida. Otro punto importante es la demanda de exportación de productos sin restricciones.
Por su parte el sector campesino, representado por Organizaciones del denominado Pacto de Unidad (occidente), reclama acceso a nuevas tierras productivas, la promoción de la agricultura familiar campesina y la eliminación de privilegios corporativos a grupos de poder que permiten la llegada de empresarios transnacionales que se hacen con la tierra y el mercado.
Algunas amenazas expresadas por este sector tienen que ver por un lado con la importación y el contrabando de productos, y por otro con la ampliación de la frontera agrícola para monocultivos y transgénicos.
Importaciones y contrabando
La deficiente producción nacional en productos de primera necesidad como el trigo hace que la importación de productos del exterior se haya triplicado en la última década. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), entre 2005 y 2014 la importación de alimentos y bebidas pasó de los 22 dólares por persona a 70 y representa a día de hoy el 7% del total de las importaciones bolivianas.
Por otro lado, la Fundación Tierra agrega que el contrabando de alimentos como la cebolla, la papa, el tomate o las frutas entre otros, impacta directamente en la agricultura familiar campesina, que ha perdido peso en los últimos años con excepción de cultivos como la quinua.
Rodolfo Machaca, ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), hizo alusión en la cumbre a los millones de bolivianos que están dejando de percibir los productores de papa debido al contrabando de este tubérculo proveniente de Perú. “No hay control en la frontera. Hay un esfuerzo del gobierno pero no es suficiente”.
Según el experto Miguel Urioste en una entrevista a radio Erbol, algo criticable al gobierno en este sentido es que “ha estado subsidiando el consumo de alimentos importados en lugar de subsidiar la producción agrícola de familias campesinas bajo un modelo agroecológico compatible con el medio ambiente”.
En ese sentido, los campesinos reclaman al Estado más control fronterizo. También la implementación de políticas públicas que faciliten no solo la titulación de la tierra sino también la generación de alimentos sanos. Según publicó El Deber, los productores ecológicos requieren créditos por casi 200 millones de dólares para ampliar en los próximos cinco años un 15% del área productiva, que en la actualidad alcanza 1 millón de hectáreas.
Según Cancio Rojas, dirigente del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ), “los campesinos  productores locales estamos siendo excluidos de nuestro derecho económico a producir y alimentar a la población. El Gobierno solo mira a la agroindustria de los monopolios  de Santa Cruz”.
/IG/LFCB/
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